Pobreza mental, zancadilla al éxito

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Esperando ya la segunda hora bajo la lluvia en Vladivostok para que nos recogiera alguien mientras hacíamos autoestop, observábamos las caras tristes y amargadas de la gente. Con nostalgia recordamos la maravilla de los Balcanes el año anterior y lo juguetona que era la gente. Es natural que lo siguiente que se nos ocurriese preguntarnos fuera ¿Por qué?, ¿Por qué tanta diferencia entre un país y otro? ¿Será por la situación económica sólo? ¡No puede ser! El nivel de pobreza es bastante parecido en ambas partes. ¿El clima? Seguramente influye, pero Rusia en verano es igual de calurosa que los Balcanes y allí también hay invierno largo y frío. ¿Por qué, entonces, la gente nos mira con tanta sospecha en sus ojos e incluso, algunos nos llaman ¨darmozjady¨ (caraduras)?

Llegué a la conclusión de que la pobreza realmente no tiene nada que ver con el número de ceros en la cuenta sino que es un estado de la mente. Avanzando más hacia el interior del país, nos fuimos encontrando cada vez más gente amable, alegre, dadivosa y dispuesta a ayudar. Esa gente, aunque muchas veces tiene realmente muy poco para vivir, lo comparte todo y más. Por ejemplo: una familia (una madre con dos hijas) que nos alojó en Bikin, durmió toda la noche acurrucada en el sofá que estaba en la cocina para que nosotros pudiéramos descansar bien, y al día siguiente encima nos dieron las gracias por venir. ¿Por qué? Porque para ellas es importante estar con la gente, porque lo ven como una gran oportunidad, porque ellos al no poder salir muy lejos de su país no pierden la oportunidad de conocer gente de fuera, porque mediante esta gente aprenden sobre ellos y su cultura, y además pueden compartir la suya propia.

Ejemplos de esos hay mucho más y el objetivo de este artículo no es criticar a los rusos. La verdad es que mientras este viaje está llegando a su fin podemos decir que así, bondadosa y gentil, era la gran mayoría. Sin embargo, aunque no nos cruzamos con mucha gente del otro tipo, la pobreza mental es algo que se nota en el aire, en las miradas, en el tono con que se refieren a tí, viendo que eres extranjero. Podría ser que en Rusia venga de la situación histórica del país; de años de encerramiento y de la guerra fría, cuando cualquier persona de fuera podía ser un espía. Podría ser que la mayor parte de extranjeros que se ven son inmigrantes. Podría ser el miedo de pensar que queremos quedarnos con sus puestos de trabajo o que, simplemente, no es habitual ver a los turistas en esa zona y por eso nos tratan con distancia. Sin embargo, lo nuevo no asusta a la gente abierta de mente y preparada para aprender y enseñar en cada situación. Únicamente la gente pobre de mente puede tener horizontes tan limitados para solamente ver o esperar el peligro ante lo nuevo, sin poder visualizar la oportunidad que puede traernos un poco de riesgo al atrevernos. La gente rica de mente entiende que viajar es importante y fascinante y, aunque no puedan hacerlo ellos por diferentes motivos, entienden la necesidad y admiran la valentía de quienes se atreven a hacerlo de cualquier manera. Y sobre todo comprenden que permitiéndose conocer a la gente, también es viajar, viajar sin salir de su casa; y tanto como nosotros nunca pierden oportunidad de hacerlo.

Leído y corregido por: Koldo Burgoa Comunión y Raquel Rojas

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